El día que perdimos el sentido arácnido

Además de sentir pasión por los cómics, de pequeño Víctor creía ser un superhéroe. Ocultaba en secreto su sentido arácnido que, como el de Spiderman, le alertaba de los peligros, a la espera de poder hacer algo importante por la humanidad. Al filo de los cuarenta, Víctor sigue esperando. Y lo hace principalmente desde casa, ya que la crisis económica ha echado por tierra su carrera profesional como editor. Mientras se las arregla como traductor de novelas por horas, comprueba con cierto recelo cómo su mujer triunfa en su trabajo y pasa cada día más tiempo fuera de casa. Por el...
