La complicidad de los cuerpos

Aquello que convive en nuestro interior, y al que sólo nosotros tenemos acceso, siempre encontrará la forma de desnudarse frente a los otros, y lo hará. Porque, a pesar de vernos sumergidos en una soledad muy propia, siempre intentará mantenernos a flote y, en algún punto, conectados con los demás. La complicidad de nuestros cuerpos nos delata, nos hace descubrirnos ante la mirada del otro. Porque, con el tiempo, nos hemos transformado en cómplices del silencio, a pesar de lo que nuestras voces quieran gritar. Preferimos convivir con el dolor y soportar, incluso cuando se vislumbra que ...