Las sirenas no tienen el pelo lacio
Descubre esta lectura
Casandra se acaba de mudar a la ciudad, y está convencida de que la vida en la playa era mucho mejor. Allá nadie la molestaba por su abundante y rizada cabellera, sus compañeras no la veían como bicho raro y sus maestras nunca la regañaban por subirse a los árboles en el recreo. En la ciudad las reglas son muy distintas, pero Casandra es muy lista y no permitirá que un montón de niñas bien peinadas le hagan la vida imposible.
Descubre cómo leerlo
Después de explorar su ficha, descubre las alternativas disponibles para leer este libro.
Valoración
Últimos Libros
Lola pregunta mucho
Canela
África indócil
Dulcinea Tomás Cámara
Docencia universitaria
Londoño Orozco, Guillermo
Cómo desarrollar procesos de aprendizaje para estudiantes
Carlos Blanco Valbuena



