El doble proceso de democratización política y acceso a la autonomía que compuso la Transición en Cantabria entró, a partir de la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1981, en un período de inestabilidad política e institucional prolongado hasta mediada la década de 1990. Ello en el contexto de una crisis económica que obligó a una dura reconversión y que afectó a la mayor parte del tejido industrial, con significativas consecuencias sociales: desempleo, desestructuración, terciarización. Sobre ese movedizo suelo social se creó un sistema de partidos afectado por la...