Perlas III
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No despreciéis las lágrimas, porque no hay cosa que más una a las personas a la hora del dolor, haciéndolas más humanas, generosas y dialogantes. Por otra parte, recordemos que las lágrimas de un hombre, esa aparente fragilidad, le humanizan y son muy buenas para la salud. Verlas correr es algo precioso y ojalá muchos pudiésemos verterlas con más frecuencia. Además, nacimos dentro de un breve paréntesis de lágrimas, de lágrimas de dolor y de alegría, y luego nuestra vida es ese paréntesis.
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