Escrita en 1645, Quevedo nos deleita con una variación sobre el tema del mundo al revés en que la Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que realmente merece, provocando tan gran trastorno y confusión que el padre de los dioses debe devolverlo todo a su primitivo desorden. Compuesta de un prólogo, cuarenta cuadros de diversa extensión y un epílogo, durante mucho tiempo ha sido considerada como una prolongación de los Sueños. Pero, sin embargo, constituye por sí sola una viva síntesis de la sátira de Quevedo. A lo largo de la obra, el autor pretende censurar personajes,...