En agosto de 1936, a comienzos de la Guerra Civil, la pensadora Simone Weil, que aún no ha cumplido treinta años, se dirige al frente de Aragón para unirse al Grupo Internacional de la Columna Durruti. Allí, sufre un accidente y acaba regresando a Francia. De los cuarenta y cinco días que pasó en España poco se conserva: un pasaporte, notas para un Diario, cartas y fotografías de ella con uniforme... Para Simone, actuar, escribir y pensar eran una única y misma cosa. Y en todo la guiaban la pasión y el deseo de justicia. En medio del caos de una guerra, Adrien Bosc nos cuenta una...