Mario ha fallecido inesperadamente. Sola, aquella noche de vela, su esposa, Carmen, habla con él durante cinco horas. Y durante ese tiempo, Mario permanece impertérrito, como corresponde a un cadáver, en silencio y con los ojos cerrados... Pero no por muerto deja de escuchar el monólogo de la mujer. Desde allá donde está, incorpóreo pero plenamente consciente de la situación, es ahora Mario el que vuelve y, en sueños, contraataca. En claro homenaje a Miguel Delibes y sus Cinco horas con Mario, José de Cora nos retrata la otra parte, la respuesta de Mario a su mujer; una respuesta...