«Eso que trajo la dictadura nos persigue porque nos define. Y no se va a ir nunca», le dice Francisco a Diego el día de su reencuentro en Lima. Han pasado casi diez años desde que se fueron de Perú, huyendo de sus vidas en un país desfigurado por la violencia y la incertidumbre. De Nueva York a Londres, entre la evasión y el desenfreno, el recuerdo les traerá de vuelta sus aventuras veraniegas en la Europa efervescente del nuevo milenio: viajes promiscuos en los que, además del alcohol, la cocaína y las fiestas non-stop, cultivaron una extraña adicción a los trickies, tríos...