Acechada por la terrible treintena, Vero sigue odiando los tacones, los bebés y las bodas de princesa de nata. Para colmo, su novio acaba de darle la patada... ¡y sin motivo aparente! Verónica está a punto de cumplir los treinta, pero se siente un poco marciana porque sigue odiando los tacones, los bebés y las bodas de princesa de nata. Lo suyo es el rock, las pelis de miedo, sus queridas botas militares y salir con los colegas por el Hachazo, el pub heavy del barrio de El Carmen. De un día para otro, Luis, su superocupado novio desde hace cinco años, la deja. ¡Y encima no le da...