Los cambios tecnológicos producidos en el ámbito de la reproducción en las últimas décadas se presentan como un tsunami que avanza en forma acelerada e imparable, que tiene la potencia de arrasar con las formas tradicionales de reproducción y de familia, que transforma el cuerpo femenino en un terreno de experimentación. Hasta hace unas décadas, las relaciones sexuales eran condición necesaria para concebir un niño, garantizando que los elementos genéticos, biológicos y volitivos participantes de la situación resultaran absolutamente indisociables. La irrupción de las TRHA abre...